Cuatro Pilares del Destino: Relaciones Kármicas

Cuatro Pilares del Destino: Relaciones Kármicas

Las relaciones kármicas están destinadas a repetirse hasta que finalmente sanen o hagan lo correcto. Las relaciones kármicas son dos almas que se encuentran una vez más en estos tiempos, para aprender, invertir papeles y/o generalmente, resolver problemas pasados. Cuando dos amantes se encuentran en este patrón, es bueno apostar a que hay problemas por resolver. Equilibrar la tensión es muy importante en estas conexiones particulares. Las relaciones padre-hijo, así como las conexiones entre parientes y parientes políticos, pueden también encontrarse en estas conexiones particulares.

Rata-Conejo. Una Rata no puede vivir sin conversación íntima, y el reservado Conejo puede dejar a la Rata sintiéndose encerrada y flotando. El Conejo no invierte en la relación como su pareja Rata, quien quiere fundirse completamente con el Conejo. El Conejo también es percibido como no disponible emocionalmente para la hipersensible Rata, quien a su vez tiende a ver al Conejo como una adquisición. Siendo meticuloso y a veces demasiado preocupado por su propia salud, el Conejo encuentra la tendencia a la hipocondría y excesos en varios vicios de salud de la Rata, exasperantes. En esta situación, la Rata no finge enfermedades o fragilidad para obtener atención. Ambos comparten el amor a las artes finas y a la socialización; sin embargo, debido a sus disposiciones divergentes, esta pareja hace mejores amigos que amantes.

Buey – Dragón. Un choque de voluntades podría desbaratar esta relación, la cual hace papeles bien definidos para ambas partes. La clave para una unión cálida y perdurable es que el Dragón pase más tiempo en casa. Ambos necesitan admiración, pero puede no estar disponible por parte de ninguno de ellos. El obstáculo más serio al que se encuentra esta pareja es la inclinación del Dragón para las aventuras amorosas. La infidelidad en cualquier forma es imperdonable para el Buey. Cuando el colérico Buey se pone celoso, sólo ve rojo y ningún matador ni músico pueden tranquilizar a esta bestia salvaje. El Dragón es una criatura etérea que rige el cosmos, pero puede fácilmente sentirse atrapado en una habitación pequeña para maniobrar al terrestre y desapasionado Buey.

Tigre – Serpiente. El Tigre rápidamente se exaspera con las lentas deliberaciones de la Serpiente. Los Tigres se mueven rápido, piensan rápido e intentan cruzar la línea de meta primero. A la Serpiente le gusta calcular y ponderar el significado de la vida, lo cual aburre al Tigre a morir. Debido a esto, la Serpiente a menudo se siente presionada, mientras el Tigre se siente frustrado. La Serpiente toma su tiempo cuidadosamente en todo lo que hace, pero el brusco Tigre percibe este rasgo como pereza. En las relaciones, estos dos pueden eventualmente ir por caminos separados. La Serpiente es el filósofo deliberante que irrita el activo estilo de vida del Tigre. El Tigre es de la opinión de que la Serpiente “piensa demasiado” y debe tener más proyectos tangibles qué atender. Aquí hay problemas de control que necesitan ser resueltos.

Caballo-Gallo. Esta puede ser una pareja de energías difícil, ya que la agitación del Gallo puede llevar al Caballo a sentirse tenso y nervioso. El Caballo admira al Gallo, pero para tratar con las púas verbales y el criticismo del Gallo, debe aprender a establecer límites. La chispa puede encenderse en cualquier batalla verbal que estalla entre ellos, y desafortunadamente ninguno de ellos siente un lazo suficientemente fuerte para hacer ningún sacrificio por el otro. La naturaleza superficial de esta relación significa que el Caballo y el Gallo hacen una mejor pareja pública que privada. La actitud parece ser el principal problema entre estas dos almas. Esta es una pareja que es encantadora o totalmente insoportable.

Cabra-Perro. Una lucha de poder kármico, ya que esta dosis doble de cinismo no es buena ni para el pesimista Perro, ni para la melancólica Cabra. Ambos tienden a ver el lado negativo de la vida y son propensos a esperar lo peor. Hay problemas de autoridad y control que deben resolverse aquí –y mientras más rápido, mejor. El Perro arrea a la Cabra a lugares en los que no desea estar, quien saca los cuernos como rebeldía. Las expectativas mutuas llevan a decepciones, y muy a menudo, es el Perro quien se siente desinflado en esta relación. La Cabra puede sentirse forzada a vivir bajo los estándares irrealistas del Perro, mientras que la atracción por el drama de la Cabra estresa al Perro.

Mono – Cerdo. Dada la regularidad con la que estos dos signos se unen, la suposición general es de que son compatibles. Desafortunadamente, sólo son familiares, no compatibles. Esta pareja no sólo cae en la relación kármica, sino que también el Mono y el Cerdo tienen una relación kármica combatiente uno con el otro. Las discusiones debido a prioridades diferentes con respecto a la casa y el corazón pueden ser problemáticas. El Mono tiene su propia agenda, la cual puede o no incluir al Cerdo. Las infidelidades e indiscreciones del Mono amenazan con derrocar el mundo optimista del Cerdo. El engañoso Mono no puede resistir desorientar al ingenuo Cerdo, quien sale dañado en esta unión.

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