¿Cuánto se sabía del Feng Shui en nuestro medio antes de la difusión en occidente?

La práctica del feng shui fue bastante común en las colectividades orientales de nuestro país desde que las migraciones se iniciaron, pero nunca se utilizaba el término feng shui, salvo entre los que eran sinoparlantes monolingües en determinadas circunstancias específicas, pero no era de uso común e inclusive muchos de los descendientes de japoneses en nuestro país conocen al feng shui por la difusión que se ha desarrollado los últimos quince años en los medios de comunicación masiva y no lo asocian a las prácticas de las que escucharon hablar a sus mayores, sobre todo porque antiguamente no se utilizaba la expresión feng shui, ni entre los chinos, por lo que menos aún se utilizaría entre los japoneses.

Actualmente, habiendo ya una difusión de esta expresión, los japoneses utilizan en algún punto de su conversación la expresión “husui” que es la lectura o pronunciación japonesa de los caracteres chinos de feng shui. Sin embargo, ellos tienen también expresiones propias para referirse al feng shui y normalmente en su conversación cotidiana utilizan esas expresiones.

En una ocasión acompañé a unos inmigrantes nuevos para ayudarles a traducir en la firma de un contrato de alquiler de un local en el que pensaban implementar un chifa o restaurante chino. Durante la conversación el dueño del local explicó que iba a tapiar la puerta que comunicaba el local con el resto de la vivienda y los chinos insistieron en que esa puerta debería permanecer, aun cuando se mantuviera cerrada. Yo no sabía como explicarle al señor acerca del por qué ellos deseaban que fuera así y le dije que eran creencias que ellos tenían y que según su costumbre, si se tapiaba esa puerta el negocio no sería próspero, por lo que el dueño aceptó, comprendiendo que cada pueblo tiene sus propias creencias y quedaron en colocar una puerta de hierro con cerrojo y candado a ambos lados, de tal modo que ambas partes estarían seguras de que la puerta no se abriría.

Eso fue a fines de los ochenta, cuando no se escuchaba hablar de feng shui en el medio limeño y en realidad la primera persona china que utilizó esa expresión fue el maestro Yang, dueño del Chifa La Gran Muralla, ya que él sí abrió la consulta de feng shui y lectura de rostro en forma profesional, tanto para chinos como para peruanos. El maestro Yang era una persona muy divertida, de conversación amena y gran experiencia de vida. Comentaba él que había leído el rostro a decenas de miles de personas en occidente y que por lo tanto tenía la capacidad y experiencia para hacer una correcta lectura en nuestro medio, ya que según él algunos de los rasgos podían tener una ligera variación de acuerdo a las razas y los tratados clásicos seguían pautas que se guiaban más en los rasgos asiáticos.

A comienzos de los noventa el señor Jaukin Siu de Comercial Hong Kong, trajo quince luopan artesanales en una época en que estos eran instrumentos desconocidos en el medio y la señora Siu me llamó por teléfono para decirme que vaya a la tienda cuando pasara por el barrio chino porque su esposo había traído algo que le parecía a él que yo sí sabría qué era. Fue una sorpresa muy agradable el ver que trajeron unos luopan y me hice cargo de todo el pequeño lote, por lo que aproveché para en esa época reunirme con el antropólogo y diplomáticia Manuel De Cossio, quien era gran aficionado a la cultura china y poseía una buena biblioteca en la que se encontraban libros de feng shui. Yo encargué al señor Chang Yiu Wha, que en esa época conducía la librería china de la galería Man Heng, que me trajera un libro chino de manejo del luopan y el señor Chan me trajo dos, uno de ellos un clásico de la dinastía Qing, de modo que tuvimos con Manuel la oportunidad de iniciar el intercambio en el estudio de este tema tan apasionante para nosotros.

Pero el feng shui era desconocido y si bien es cierto, se practicaba en los círculos de las colonias, no se mencionaba muchas veces esa palabra, sobre todo porque los chinos tienen muchas expresiones para indicar que desean revisar ese tema, pero tienen la costumbre de no nombrarlo directamente.

Recuerdo que cuando estudiábamos chino con el maestro Félix Tong, yo traje un poema que había escrito de memoria el señor Estaban Tam y a raíz de eso surgió el tema de conversación. El maestro nos contó acerca del emperador Qian Long y comenzó diciendo: “Un adivino le dijo a un ministro Han que si enterraba los restos de sus antepasados en un lugar que él le iba a indicar, tendría un hijo emperador, pero no viviría para verlo…”. No sabría si la omisión del término “geomante” o maestro de feng shui, fue hecha por el maestro Tong a propósito o simplemente no era importante para la historia que nos iba a contar, ya que tendría que explicarnos mucho acerca de un tema desconocido para nostros, pero sí podría decir que el maestro Tong como buen confuciano, no era una persona que mencionara estos temas en sus conversaciones, por lo que se limitó a contarnos esa anécdota, donde el eje de ese párrafo era el feng shui yin, sin mencionar la palabra feng shui.

Otro aspecto que debemos mencionar, es que en esa época la reforma recién tenía poco tiempo en China y las huellas de la revolución cultural eran tan profundas que para muchos de los jóvenes chinos de mi edad, temas como el feng shui eran considerados como supersticiosos y fuera de todo contexto cultural. Se pensaba en China que se trataba de charlatanerías y supersticiones. Sin embargo, los altos dirigentes del gobierno sí lo consultaban; uno de ellos era el presidente Mao Zedong, quien era experto en I Ching, Flor de Ciruelo y Wen Wang Gua, además de conocer a la perfección el feng shui yin y yang, puesto que su familia era de practicantes de feng shui.

Son las contradicciones que se vivían en aquella época y era muy difícil encontrar a alguna persona con la que se pudiera conversar de ese tema, en algunos casos por desconocimiento y en otros porque se trataba de un tema muy familiar e íntimo. Recuerdo que el maestro Tong tenía un amigo que practicaba taichi en su grupo de cuatro gatos. Eran ellos efectivamente cuatro gatos, incluido el maestro Pablo Chung, quien en algún momento comentó que aprendía tanto de sus alumnos, los cuales se enfrascaban en la discusión de las teorías del taichi escribiendo letra sobre letra cuando la pizarra ya estaba llena, con tal pasión que para no perder el hilo no se detenían ni siquiera para borrar lo ya escrito. En ese grupo estaba el señor Vicente Fong, que el maestro me presentó como un amigo que practicaba taichi ya desde la China y que me pareció una persona de gran vitalidad y que reflejaba en su semblante el espíritu de los auténticos practicantes.

Muchos años después, alguien me comentó que un maestro de feng shui vino al Perú y cuando estábamos en la conversación, me dijo: “¿tú no conoces a Vicente Fong?” y yo le repregunté: “¿Es él que practicaba taichi con Félix Tong en el Tayouk Club?” y me dijo: “Ese mismo”. Él es maestro de feng shui, ahora vive en Canadá y mi tío le ha pedido que vea una casa…”.

Conocí a varias personas que se dedicaban a la consulta del feng shui en nuestro medio, pero en general no se conocía los métodos de las Estrellas Volantes, inclusive algunos de ellos no trabajaban tampoco con los métodos de Ba Zhai y la mayoría se dedicaba al feng shui de formas con las aplicaciones básicas del Bagua, las cuales también son muy interesantes, pero sólo algunos aplicaban los métodos de San He, en general el feng shui de brújula no se practicaba y el diagnóstico se basaba mucho en la percepción directa que tenían ellos en un lugar.

Justamente yo le pregunté a la esposa de uno de los maestros si ella podría enseñar feng shui a los occidentales, yo le podría servir de intérprete para que no se sienta limitada por el lenguaje y ella me dijo: “Yo no sé si podría enseñar, porque me baso mucho en mi percepción y no tendría forma de explicar cómo hago las cosas”. Ella conocía bastante del feng shui de formas y más de lectura de rostro, por lo que se fijaba bien en una casa antes de tomarla para su vivienda. En una ocasión su familia insistía en alguilar una casa que a ella le parecía que se encontraba en una calle muy “kok”, es decir que el aire no circulaba bien y se podría sentir como si se comprimiera y calentara, que es lo que se define en chino como “kok”.

Como la familia persistía y no le hacía caso, me pidió que fuera a tomar mediciones de dos casas, su hija me recogió y me llevó a los dos lugares, yo acudí con el luopan y tomé las lecturas, luego de lo cual le dije que ninguna de las dos casas era conveniente para su hijo mayor. Hay que entender que en la China el esposo o el hijo mayor tienen un papel preponderante en la familia y el feng shui se enfoca mucho al bienestar de ambos, por lo que el mencionar que el feng shui de una casa no era favorable para el primogénito era causa suficiente como para que no la tomen.

Pasaron dos meses y la señora alquiló la casa que le gustó, para lo cual no me consultó en lo más mínimo, sólo fue cuando ya estaban para instalarse que me pidió que fuera a consultar para definir las posiciones de las camas y distribuir las habitaciones entre los diferentes miembros de la familia. Pero pienso que en realidad se trataba de un pretexto para darme el sobre por la colaboración que había hecho cuando ella necesitó una opinión externa para que la familia no ingrese en una casa que no le parecía conveniente.

El feng shui se desarrollaba de manera muy íntima y salvo el maestro Yang, que fue el primero (y el último) en publicar su aviso en el periódico chino promocionando su consulta, muchos de los practicantes de feng shui no eran conocidos públicamente como tales, ni siquiera en los círculos de la colonia china.

Quienes tuvieron mayor presencia de los maestros de feng shui en la vida pública fueron los japoneses, en particular los provenientes de Okinawa, que debido a haber sido un reino tributario del imperio chino hasta el año 1611, conserva muchas de las tradiciones chinas a veces con mayor arraigo que los mismos chinos, por lo que aún entre los descendientes se escucha hablar comunmente del yakudoshi (tai sui) y otros temas que son comunes en feng shui.

Esto puede deberse también a las características del idioma, ya que es muy fácil hablar el español intercalando palabras en japonés, sobre todo porque el idioma japonés no distingue tantos tonos como en el idioma chino, en el que una palabra pronunciada aislada dentro de una frase en español, no sólo puede ser difícil de comprender, sino además obliga al que habla a tomar una inflexión forzada, por lo que no es común el intercalar palabras chinas en el español, aunque sí lo contrario, que los chinos cuando hablan en chino incluyan palabras hispanas, por lo que se escucha: “por eso ………., entonces ………, piensa…..”. Pero no sucede a la inversa.

Los antiguos tenían la fama de que planteaban soluciones radicales y con la difusión del feng shui de estos últimos años, muchos de los descendientes de japoneses piensan que el feng shui es algo diferente a lo que ellos escucharon hablar a sus mayores, ya que se ve que en el feng shui (hasta donde se difunde comercialmente) se encuentran soluciones más simples colocando objetos y no es necesario modificar escaleras y puertas….

Algo importante es comprender que los correctores o implementos que se utilizan a nivel popular en el sur de China, tienen su origen en la superpoblación de Hong Kong, donde el espacio de los departamentos no permite realizar grandes modificaciones, por lo que los maestros se han visto obligados a tomar imágenes de las diferentes tradiciones y convertirlas en implementos para disolver un problema de feng shui o dar mayor auspicio a una energía favorable. Sin embargo esto no es lo que se hacía en la práctica original del feng shui y muchos de los maestros que hacían consulta en las colonias venían de una tradición anterior a las guerras, por lo que su forma de plantear las cosas tenía que ver más con los conceptos antiguos y originales de las disciplinas.

En la medida en que se vaya aclarando todos estos conceptos se podrá comprender mejor la relación de estos antiguos maestros con los nuevos métodos que están ingresando y lo más conveniente será que las nuevas generaciones de la colonia aprendan como integrar estos métodos dentro de las prácticas más tradicionales, para que de esta manera puedan continuar con los servicios que solicita una colectividad tradicional que ha vivido durante décadas en nuestro medio bajo la influencia del feng shui.

Joseph Cruz Soriano

Centro Tian Long Tan

Astrología China, Feng Shui y Oráculos Tradicionales

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