Tradiciones en el Festival del Año Nuevo Chino 2008 III

El quinto día pone fin a las festividades del Año Nuevo Chino. Se quitan todas las ofrendas de los altares y la vida retorna a la normalidad.

Finalmente, en el noveno día, se presentan numerosas ofrendas en el atrio o patio de los templos para celebrar el cumpleaños del Emperador de Jade, que según la creencia popular, nació inmediatamente después de la medianoche del noveno día.

Como en todas las festividades chinas, la comida juega un papel importante durante todo el Año Nuevo Chino, y las cenas tienden a ser especialmente suntuosas. Muchos de los platos que se preparan para esta ocasión se sirven debido a que son considerados como símbolos de buena suerte.

Por ejemplo, el pescado (yu) representa “abundancia”; la cebollina (chiu-tsai) significa “eternidad”; los nabos (tsai-tou) simbolizan “buen augurio”; mientras que las bolas de pescado (yu-wan) y de carne (jou-wan) representan “reunión”.

También se preparan bocadillos auspiciosos para la ocasión, tales como el pudín de arroz glutinoso (nien-kao), para desearle a la gente que “avance hacia cargos más altos”. La gente del norte de China generalmente prepara empanadillas (shui-chiao) que tienen la forma de lingotes de oro y supuestamente ayudan a quienes las coman a tener riqueza.

Sin embargo, el festival del Año Nuevo Chino no es solamente diversión a gusto, y ciertos tabúes y supersticiones de la temporada nunca han perdido su poder persuasivo.

Por ejemplo, la gente cree que barrer el piso durante los primeros cinco días del Año Nuevo Lunar es de mala suerte, debido a que uno puede accidentalmente barrer la buena suerte y riqueza de uno, fuera de casa.

También se prohíbe severamente el lenguaje malo y hablar de la muerte. Si se rompe un plato, es vital decir tan pronto como sea posible “sui sui ping an,” que significa “paz a través del año”.

Hay que mantener encendidas las barras de incienso y las velas de los altares día y noche para promover la longevidad; y algunas familias esconden los cuchillos y las tijeras para evitar que uno accidentalmente corte el “hilo de la buena suerte” en el año que viene.

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